Todos los años muchos trabajadores sufren accidentes graves, o incluso fallecen, debido a caídas en altura que sufren mientras realizan trabajos de reparación o mantenimiento en cubiertas de distintos tipos de edificaciones.
Algunas de las labores más comunes que se realizan en estos espacios, y que suelen producir estas trágicas situaciones, son: aislamiento e impermeabilización, sellado de juntas, reparación de goteras y filtraciones, sustitución de tejas, colocación de paneles solares, limpieza de chimenea y arreglos de antenas.
En la mayoría de los casos, los accidentes se producen en cubiertas no transitables, es decir, sitios a los que solo puede acceder personal especializado porque son lugares sumamente complejos para transitar.
Por ejemplo, superficies muy inclinadas, sin protección o con zonas demasiado frágiles, en los que encontramos materiales de cubrición poco resistentes, deteriorados o translúcidos (claraboyas o lucernarios, principalmente).
Además, en general, los accidentes se producen en trabajos con baja definición técnica, de corta duración y presupuestos modestos.
Esto suele pasar cuando los encargados (titulares de edificios) no tienen el dinero o los conocimientos suficientes y delegan la tarea en contratistas que tienen recursos muy limitados, que no piensan en la seguridad de los trabajadores.
Por supuesto que también hay que tener siempre presente que hay empleados que no tienen preparación ni cursos para trabajar en cubiertas y, como resultado, tienen accidentes, graves e incluso mortales, que podrían haberse evitado.
Para evitar que se produzcan estos trágicos hechos, es necesario conocer los riesgos para adoptar las medidas preventivas correspondientes para que el trabajo salga a la perfección.
Expertos coinciden en que, para que no se produzcan caídas ni accidentes de ningún tipo en cubiertas, la labor debe estar cruzada por 6 etapas diferentes:
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Conocer en profundidad la cubierta sobre la que se va a trabajar va a permitir identificar los riesgos específicos para planificar la labor con las soluciones y medidas preventivas adecuadas para cada caso en concreto.
Esta tarea debería estar a cargo del promotor/contratista del edificio, que reunirá la información correspondiente sobre la superficie para luego transmitirla al contratista.
Puede pasar que el contratista tenga que buscar datos complementarios o directamente sea quien se encargue de toda la recopilación.
Además, esta persona será quien visite el edificio o la construcción para conocer en profundidad las características del sitio y presentarle un presupuesto al promotor/contratista.
La información previa que no puede faltar antes de trabajar sobre una cubierta es la siguiente:
Lógicamente, el tipo de cubierta sobre el que se va a trabajar es un factor fundamental a tener en cuenta para evitar caídas que provoquen lesiones o incluso la muerte de los empleados.
Podríamos subdividir las superficies en tres grandes grupos: resistentes, ligeras y frágiles. Veamos cada caso en particular:
Por supuesto que en estas últimas cubiertas es necesario llevar a cabo una planificación mucho más exhaustiva porque un error puede traer severas consecuencias para los trabajadores, debido a la fragilidad de la superficie.
Muchos accidentes en trabajos sobre cubiertas se producen porque el contratista no cuenta con los conocimientos ni la experiencia suficiente para estar a cargo de la ejecución de esta labor.
Si eres el promotor/titular del edificio o construcción, es importante que sepas en quién vas a depositar tu confianza y dinero.
El contratista suele presentar un presupuesto que detalla, principalmente, la cantidad de trabajadores que se van a necesitar, los materiales necesarios y las medidas de seguridad a adoptar para que no ocurra ningún accidente.
En este último punto, es realmente importante que se instalen elementos permanentes en la cubierta, como protecciones y accesos especiales, que faciliten el trabajo y, sobre todo, brindan una mayor protección a los empleados.
Una de las principales razones por las que se producen caídas en las alturas por trabajos sobre cubiertas es por improvisar. La planificación es, sin duda, un aspecto crucial para evitar accidentes.
En la organización previa debe estar bien especificado el orden en el que se van a hacer las cosas y, además, las medidas de seguridad que se van a adoptar.
El contratista será quien defina la forma concreta en que se va a realizar el trabajo sobre la cubierta, detallando las tareas que se van a hacer, quiénes estarán involucrados, cómo lo van a hacer y los pasos a seguir en caso de que se produzca una situación de emergencia.
Por supuesto que, para diagramar una muy buena planificación, será crucial la recopilación de información previa.
Al momento de establecer un protocolo para trabajar de forma segura sobre una cubierta, el contratista deberá evaluar una serie de aspectos, entre los que destacan los siguientes:
Lo primero a tener en cuenta cuando se va a llevar un trabajo en las alturas es evaluar si realmente es necesario pisar la cubierta. Puede pasar que no haga falta transitar esta zona, lo que reduce notablemente los riesgos de accidentes.
Si no hay manera de hacer el trabajo sin pisar la cubierta, el contratista tendrá que definir una manera segura de que los empleados accedan a la cubierta.
En la mayoría de los casos se utilizan las escaleras del edificio, siempre y cuando estén en buenas condiciones. De lo contrario, habrá que instalar andamios, torres de acceso u otro equipamiento especial para llevar a cabo la labor.
En cualquier caso, el contratista tendrá que observar bien la cubierta, teniendo siempre como prioridad no desproteger la integridad de los trabajadores que estarán en las alturas.
Muchos de los accidentes que se producen en las alturas suceden por la rotura de la cubierta, debido a que el peso ha superado su resistencia.
Para evitar que esto suceda, es necesario planificar exhaustivamente la cantidad de personas que estarán allí arriba, el equipamiento y los materiales que se pueden colocar en simultáneo para que la superficie no ceda y se produzca una catástrofe.
Lo ideal es que la cubierta cuente con protecciones permanentes que minimicen al máximo el riesgo de caídas. Pero esto, en la mayoría de los casos, no sucede.
El contratista tendrá que instalar, o encargarle a una empresa especializada, elementos para la protección colectiva de todos los trabajadores, como barandillas, rejillas metálicas y redes.
Además, si es necesario transitar por zonas frágiles es imprescindible que se coloquen pasarelas especiales para la circulación de los empleados.
La recomendación es que estos accesorios se coloquen de manera permanente hasta que la labor culmine exitosamente.
También es necesario prestar atención a la protección individual. Por eso, no pueden faltar elementos que frenen caídas al vacío, tales como arnés de asiento o cinturón de sujeción y retención.
En trabajos grandes, en los que están abocados varios trabajadores, es fundamental un itinerario claro que establezca cómo transitar en las alturas.
Lo más importante es que no haya muchas personas circulando al mismo tiempo porque la cubierta puede ceder y ocasionar así una tragedia.
Además, es clave que los trabajadores permanezcan el menor tiempo posible en esta zona, especialmente si es muy frágil. Por ejemplo, hay que evitar que almuercen o descansen en las alturas.
Si el trabajo coincide con el desarrollo de otras actividades o afecta la cotidianidad de las personas que viven en el edificio, se debe señalizar la zona para evitar que algún curioso se acerque a la obra.
El factor climático es un aspecto que tener muy en cuenta al momento de planificar un trabajo en cubiertas. La lluvia, nieve o el viento puede producir la caída de los trabajadores.
Además, es importante que los empleados eviten estar expuestos a temperaturas demasiado elevadas porque puede producir mareos o desvanecimientos.
En resumen, si las condiciones climatológicas son desfavorables, la recomendación es que no se trabaje porque los riesgos de sufrir accidentes crecen exponencialmente.
Saber qué hacer en caso de que se presente una emergencia es fundamental para trabajos de este tipo, en donde los riesgos son muy graves.
En particular, hay que establecer un protocolo que contemple los métodos de rescate en caso de que algún empleado se caiga y quede suspendido en el aire por el arnés.
Es clave que todos los trabajadores conozcan el plan de emergencia para poder actuar de la mejor manera en caso de que suceda un accidente.
Es realmente importante que la planificación de un trabajo en cubiertas contempla estas situaciones. Una vez que el contratista le presenta el proyecto al dueño y este lo aprueba, es momento de empezar con los preparativos.
Una vez presentada y aprobada la planificación, y antes de echar manos a la obra, es necesario que el contratista se encargue de la preparación exhaustiva del trabajo.
Lógicamente, lo primero en lo que deberá poner el foco es en la convocatoria de los empleados, cuyo número dependerá de las características de la tarea a desempeñar en las alturas.
Por supuesto que deben ser profesionales que estén a la altura del trabajo, que cuenten con la experiencia y el oficio que se requiere para este tipo de labores tan peligrosas.
Una vez que se ha establecido el plantel de trabajadores, el contratista va a asignar los roles y las tareas a cada uno de los involucrados.
Además, tendrá que brindar la información sobre los siguientes puntos:
En la preparación del trabajo, se tienen en cuenta también todos los medios materiales que se necesitan para la concreción de la labor.
En primer lugar, el contratista se hará cargo de todos los elementos y dispositivos de seguridad necesarios, poniendo especial atención en los equipos que se emplean para el acceso y tránsito de los trabajadores en las alturas.
También hay que tener en cuenta todos los instrumentos que hacen a la protección colectiva, como barandillas, rejillas metálicas y redes.
Por último, se deben comprar los elementos de seguridad individual correspondiente para que los trabajadores desempeñen sus tareas con seguridad.
Seleccionado el personal que se considere adecuado, brindado la información pertinente y adquirido y colocado los materiales que se van a necesitar en las alturas, es momento de iniciar el trabajo.
Durante el tiempo que dure el trabajo en las cubiertas, cada día un supervisor (puede ser el propio contratista o un empleado asignado por él) se encargará de revisar el estado de la obra y de repasar lo que se va a hacer en la jornada junto a todos los trabajadores.
Es clave que se recuerden las normas de seguridad esenciales y se ponga énfasis en que un error u olvido puede ocasionar un accidente de consecuencias inimaginables.
Además, antes de iniciar la jornada laboral, se revisará que todos cuenten con el equipo de trabajo y seguridad correspondiente para minimizar los riesgos de caídas.
Durante la ejecución de tareas, el supervisor velará porque todo lo establecido en la planificación se cumpla, dando las indicaciones necesarias y asistiendo a los trabajadores en lo que necesiten.
Si el responsable detecta que algo del plan no está funcionando y que esto potencia las posibilidades de que ocurra un accidente, deberá suspender la obra hasta que se encuentre una manera mejor de llevar a cabo la labor.
Lo mismo hay que hacer si el que se da cuenta de que algo puede salir mal es un trabajador. Por eso, el supervisor tiene que estar atento a cada detalle y prestarle la debida atención y contención a todos los involucrados porque, en su gran mayoría, son trabajos muy arriesgados.
En caso de que ocurra un accidente, es necesario mantener la calma y poner en marcha de inmediato el plan de emergencia previamente elaborado para atender y rescatar al o los empleados involucrados.
Concluido el trabajo en las alturas, el contratista pondrá en conocimiento al promotor/titular del edificio sobre todo lo realizado y, en ocasiones, será quien le facilite la información correspondiente sobre las tareas de mantenimiento a realizar en el futuro.
Puede pasar que, por un tiempo, queden accesos de forma permanente. Esto tendrá que ser debidamente comunicado para que no ocurra ningún accidente después de la labor.
Si todo salió tal cual lo previsto, no habrá mucho más para hacer una vez que el trabajo haya terminado.
Es importante tener siempre en cuenta que, si se hace una buena planificación, en donde se tenga en cuenta cada detalle, y se elige el personal y supervisor adecuado, los riesgos de caídas se reducirán considerablemente.
Lógicamente, un error lo puede cometer cualquiera y es por eso que es imprescindible contar con el equipamiento de seguridad correspondiente y tener a mano un plan de emergencia por si ocurre un accidente.
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